sábado, 20 de agosto de 2016

THE JOSHUA TREE - U2


U2, siendo ante todo un grupo de directo, llega a uno de sus mejores momentos en estudio en este Joshua Tree. Resultó ser el empujón definitivo para el grupo, que venía de grabar dos señores discos con War y The Unforgettable Fire. Posteriormente llegaría el momento de reinventarse con Achtung Baby en los 90, pero esa es otra historia. Centrándonos en este, y dejando las monstruosas ventas que obtuvo a un lado, realmente es un disco cojonudo. Es cierto que las guitarras de The Edge suenan más apacibles, especialmente en algunos cortes del disco, que en álbumes anteriores. Pero no hay lugar a la duda: U2 querían conquistar el mundo. No hay más que darle unas escuchas a los tres singles principales del LP, no porque sean las tres mejores del álbum. No lo son (rara vez ocurre eso con los singles). Solo es para darse cuenta de lo ambicioso que se había vuelto el grupo. Where the Streets Have No Name es toda una declaración de principios: ese riff de The Edge es idóneo para tocarlo en un estadio, exactamente donde querían llegar y donde se sentían cómodos. Lo mismo sucede con I Still Haven't Found What I'm Looking For y With Or Without You. No son dos temas al uso en una banda de rock, pero es que en este disco U2 deja de serlo para convertirse en la banda que le gusta a todo el país. Traspasa las fronteras para convertirse en un grupo de masas, con todo lo bueno y malo que eso conlleva. No obstante, The Joshua Tree ofrece momentos espectaculares más allá de himnos de estadio: Bullet The Blue Sky es probablemente el tema más potente del álbum, no solo musicalmente sino por la letra, que se refiere a la intervención estadounidense en la guerra civil de El Salvador: "y puedo ver esos aviones de guerra atravesando las cabañas de barro mientras los niños duermen, a través de las callejuelas de una tranquila ciudad". Además, los brasileños Sepultura hicieron una versión del tema. Con todo, es un clásico en los conciertos del grupo. Sin embargo, también hay espacio para la calma en canciones como In God's Country, que ofrece un buen trabajo a las seis cuerdas por parte de The Edge. Y por supuesto también hay momentos en los que Bono pone los pelos de punta: Red Hill Mining Town y sobre todo One Tree Hill ofrecen unos aullidos que demuestran la gran habilidad de una de las grandes voces que nos ha dado la música. La manera en que termina cantando Bono en One Tree Hill es espléndida, en lo que supone uno de los momentos del LP. Nuevamente la tranquilidad de Mothers Of The Disappeared es la que clausura un disco que además de ser un clásico contiene algunos de los mejores cortes de U2, y que viene a demostrar algo importante: U2 no es un grupo de singles, hay que bucear en sus discos para darse cuenta y en este, la inmersión realmente merece la pena.

jueves, 11 de agosto de 2016

WHEELS OF FIRE - CREAM


Hablar de Wheels of Fire es hablar de una obra maestra, con todo lo que eso conlleva. Aunque sin llegar a adquirir la misma fama que su predecesor Disraeli Gears, es sin duda una parada esencial en el (demasiado) breve viaje de la vida de Cream como banda: apenas tres años en los que nos dejaron algunos momentos memorables, y muchos de esos momentos aparecen en este maravilloso doble álbum editado tan solo tres meses antes de la disolución de Cream. Seguramente en el momento en que salió este doble LP pocos pensaban en que el final estaba tan cerca, pero posiblemente sí que se tratara de algo inevitable: cuando se juntan tres genios como Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker al final terminan por chocar, y las disputas sobre todo entre Jack y Ginger eran cada vez más frecuentes. Cosas de genios. Vamos con lo que nos ocupa: degustemos este delicioso disco.
White Room, tema pensado para las radiofórmulas, abre el disco de manera espectacular. Una de las tantas colaboraciones entre Jack Bruce y Peter Brown, a la larga ha quedado como uno de los cortes más conocidos de la banda. Sitting On Top Of The World, versionado también por Grateful Dead o Bob Dylan recuerda una de las mayores fuentes de inspiración del grupo: el blues. En la cara b del primer disco la versión del Born Under A Bad Sign del bluesmen Albert King vuelve a evidenciar la importancia del género para Cream. No obstante, en este disco el sonido está algo más orientado hacia toques progresivos. Es preciso puntualizar que de la noche al día no se transformaron en King Crimson, pero sí experimentaron una evolución en su sonido desde su primer LP Fresh Cream hasta este Wheels Of Fire. Politician es una clara evidencia de ese progreso. Tema que gana mucho en directo, es especialmente brillante la versión en el DVD de Jack Bruce en Rockpalast junto a Rory Gallagher, leyenda absoluta de las seis cuerdas. A las baquetas está Brendan O'Neill.
El segundo disco recoge cuatro temas en directo en Fillmore. La primera cara muestra las espectaculares habilidades de Clapton a la guitarra. La versión de Crossroads es de un nivel superlativo, al alcance de pocos. Pero en Spoonful, tema que cuando lo interpretó Howlin' Wolf en 1960 duraba menos de tres minutos, la cosa se alarga hasta casi los diecisiete minutos y constituye uno de los mejores momentos de Cream, llevándose la canción a su terreno y otorgándole una nueva dimensión como si de un tema suyo se tratara. Sin poder respirar, pues Clapton se ha apoderado de nuestra respiración, llegamos a la cara b del segundo disco. Traintime, compuesta por Jack Bruce, incluye un solo de harmónica brillante a cargo del propio Bruce y supone otro de los momentos más celebrados del álbum. Para finalizar, Ginger Baker nos regala un solo de batería inigualable en Toad que llega a los dieciséis minutos de duración y que revela la influencia que los baterías de jazz desempeñaron en él. Con todo, el solo lo deja claro y no admite dudas de por qué se denomina a Cream como supergrupo. La respuesta está aquí, en Wheels of Fire, su disco definitivo.

sábado, 16 de julio de 2016

ME MATA SI ME NECESITAS - QUIQUE GONZÁLEZ

Hace poco volvía a degustar Delantera Mítica, el que hasta hace bien poco era el último LP de Quique González, y ello me hizo volver a este nuevo lanzamiento del artista madrileño, que como no podía ser de otra manera es una auténtica gozada para los sentidos, una pasada. Está de dulce Quique, y lo aprovecha como mejor sabe hacer, entregando un puñado de canciones que están a la altura de lo mejor de su discografía. No todos pueden decirlo de su décimo álbum, pero con Quique estamos ante uno de los grandes de este país. Ha llegado a un momento de madurez en el que las canciones le salen a patadas, y en este disco el resultado es brillante.
Comienza con Detectives, que evoca la acústica del álbum anterior y da nombre a su banda. Musicalmente aprovecha al máximo cada acorde sacando jugo a cada compás con un resultado difícilmente mejorable. El single de adelanto Se estrechan en el corazón es un medio tiempo magnífico que no es el típico single pero que funciona perfecto como aperitivo ante la delicatessen que es el resto del disco. La engañosa simplicidad de Sangre en el marcador descubre un rock and roll típico con los cuatro acordes de siempre que en manos de Quique ofrece un resultado espléndido, con ese solo de guitarra a modo de cierre del tema. En la exitosa Charo se juega con el diálogo entre Quique y Nina, en un tema que entretiene pero que quizá no esté al nivel de lo mejor del LP. Cerdeña ofrece una pausa que constituye un respiro mientras que la voz de Quique se mete en tu mente y se adueña de ella mientras te dejas llevar por la música.
La segunda cara del disco se abre con ahora piensas rápido, que es un lujazo de canción que debería durar mucho más que dos minutos y medio, debería ser eterna. Pero las verdaderas joyas están al final. No es lo que habíamos hablado ofrece un lema imperecedero: "madurar, crecer, debería ser un juego de niños". Y el punto y final lo pone La casa de mis padres, un himno de una belleza inconmensurable que demuestra que aunque parezca mentira viendo el nivel del resto del disco, Quique se había dejado lo mejor para el final. Brindemos por más discos como este y valoremos como merece este último álbum de Quique González al que esta crónica no hace justicia. A disfrutar.

sábado, 12 de marzo de 2016

BORN TO RUN - BRUCE SPRINGSTEEN

Y la respuesta llegó. Y vaya si llegó. Qué no se habrá escrito ya de este artefacto. El objetivo no es repetir lo cojonudísimo que es el disco, que lo es hasta límites inalcanzables para casi todos los mortales. Porque resulta que el ''perdedor'' ganó, tras dos discos brutales pero incomprendidos y no suficientemente valorados llegó Born To Run. Es la declaración de principios definitiva: en un pueblo de perdedores, él quiere ganar. Y lo consigue, desde el primer acorde de Thunder Road al último compás de Jungleland. Las intenciones ya se veían, Bruce iba a ser grande. Sin este álbum lo habría sido, sin más. Pero son discos como este los que diferencian a los grandes de las leyendas. Y el Boss pertenece a estos últimos. Acompañado, como en todos sus LPs buenos, por la incombustible E Street Band, las canciones de este disco son inmortales por derecho propio. Cómo olvidar ese piano de Thunder Road, quién sabe si la mejor canción que jamás haya compuesto Springsteen. Y el saxo adictivo a niveles superlativos de Tenth Avenue Freeze-Out, cortesía del único e inigualable Clarence Clemons que en tantos discos del Boss ha aportado su grano de arena y que tantos minutos de gloria en forma de canciones nos ha dado. Desde este insignificante sitio, recuerdo enorme para él. También imprescindible ese riff de Born To Run, uno de los más conocidos de su discografía pero no por ello menos importante. Y pedazo portada, con Bruce presumiendo de Telecaster acompañado del ya mencionado Clarence Clemons, sombrero y saxo que también forman parte de él. Y cómo no hablar de la espectacular épica de Jungleland. El momento de la intro con el piano, obra de Roy Bittan es simplemente cojonudo. Estamos ante una de las cumbres musicales del jefe. No es difícil hacer canciones largas, que superen la duración comercial típica de los tres minutos y medio. Lo verdaderamente jodido es conseguir que aporten algo al oyente, que sean relevantes. Que su escucha no deje indiferente. Y en los dos cortes largos del disco, Backstreets y Jungleland, Bruce lo consigue, y de qué manera. Porque Jungleland es pura fantasía musical, pero es que Backstreets tiene magia. Como casi todo el disco, al que solo se le puede reprochar que Meeting Across The River no está al nivel del resto y, ojo, sin ser en absoluto una mala canción. Pero el balance final es de disco para la posterioridad, de esos que no tienen fecha de caducidad. Con el apoyo de la maravillosa E Street Band Bruce se marca un puntazo en su ya larguísima trayectoria, un disco imprescindible. Una puta gozada.


domingo, 13 de septiembre de 2015

LA CIUDAD DE LOS ÁRBOLES - MÄGO DE OZ


Mägo De Oz es uno de los grupos más interesantes del panorama nacional. Conocidos por el gran público por temas como Fiesta Pagana, son mucho más que eso. Decir que no son una banda al uso quizá sea tirar de tópico, pero lo cierto es que son un grupo diferente. El hecho de mezclar influencias heavies con otras folclóricas hacen de ellos un grupo único, y tienen los músicos adecuados para que el resultado final no te deje indiferente. Y las temáticas de las letras, de denuncias y reivindicaciones y dejando a la religión en una delicada posición en muchas canciones también contribuyen a provocar reacción en todo aquel que los escuche.
Los hechos son que el grupo venía de sacarse de la manga todo un señor disco de casi dos horas, la segunda entrega de Gaia, y la intención era hacer un disco más corto. Así nació este álbum, que no llega a la hora de duración y del que solo dos cortes sobrepasan los cinco minutos. Había que parar, descansar y tomar impulso, y eso es lo que hicieron con este disco que, pese a no tener ningun single de éxito al estilo de La Posada De Los Muertos, es un LP tremendo. No importa que bajen los decibelios respecto a otros discos más rockeros del grupo, está a la altura de sus mejores trabajos . Decir que Jose Andrëa canta bien no es ninguna novedad, pero es que una vez más sencillamente se sale. En el tema que da título al disco su voz se fuerza al límite con un resultado excepcional, recordando que su voz es de lo mejor del rock español. Lo que se han perdido los Mägo con él, sin desmerecer en absoluto a Zeta, su cantante actual. Pero es que sustituir a alguien así es prácticamente imposible. Volviendo al disco, hay temas enérgicos como Deja De Llorar o Y Ahora Voy A Salir que invitan al optimismo más puro sin tapujos, y otros más reposados como Resacosix En La Barra, que es una adaptación de '39, de Queen. No es el único guiño a grupos que hay en el disco: en la portada, en la parte inferior derecha, hay un elfo que lleva una camiseta del London Calling de los Clash. Una vez más, la portada es una obra maestra. Y el disco demuestra que pese a que el sonido del grupo varíe y en ocasiones se muestre más reposado, su esencia siempre aparece para dejar momentos brillantes en forma de canciones.

martes, 8 de septiembre de 2015

MACHINE HEAD - DEEP PURPLE


No hace falta saber mucho de esto del rock para darse cuenta de que con Machine Head estamos ante toda una joya. Los Deep Purple estaban inspirados, no cabe duda, y grabaron el que para muchos es su mejor álbum. El caso es que es un disco que no tiene desperdicio alguno. 7 canciones, para que más, 4 de las cuales aparecieron en el brillante doble LP en directo que es Made In Japan. Pero esa es otra historia. Casi siempre catalogados dentro del hard rock, Deep Purple es mucho más que eso. No se trataba de un grupo al uso: hablamos de cinco genios que se compenetraban a la perfección y que nos regalaron varias horas de música que realmente merece la pena. Los aullidos de Ian Gillan le daban sentido al brillante trabajo de Ritchie Blackmore a las seis cuerdas. Y la sección rítmica que formaban Ian Paice y Roger Glover a las baquetas y bajo, respectivamente, era brutal ya de por sí. Y a eso se le añaden unos toques a los teclados por parte de Jon Lord que suenan siempre en los momentos adecuados, definiendo y haciendo único el sonido de Deep Purple y convirtiéndoles en una banda única. Lamentablemente, la formación clásica de la banda no duraría mucho, confirmando aquello de que cuando se juntan genios terminan por chocar. Para el recuerdo quedan los discos que nos dejaron, siendo este Machine Head uno de ellos. Toca destriparlo.
La cara A se abre con Highway Star, que es uno de los temas clásicos del grupo. Especialmente brillantes están Gillan, que se marca unas voces marca de la casa realmente cojonudas, y Blackmore, cuyos solos son realmente espectaculares. Maybe I'm A Leo nos muestra un tema que pocos grupos tocaron: el horóscopo. Y Never Before es una canción verdaderamente espléndida. La letra, aunque no compleja, es efectiva y hace referencia a los momentos en que necesitamos ayuda por situaciones delicadas.
La segunda cara comienza con uno de los riffs claves de la historia del rock. Smoke On The Water es quizá el tema más famoso de Deep Purple, y narra la historia del incendio del casino de Montreux, donde esa noche tocaban Franz Zappa y The Mothers Of Invention y donde Deep Purple iba a grabar este disco, Machine Head. Le sigue Lazy, que es la mejor canción del disco y probablemente de Deep Purple. Es una maravilla que tiene un trabajo descomunal a cargo de Jon Lord a los teclados, dando lugar a una intro única. Irrepetible. Space Truckin' se encarga de clausurar el LP de manera magistral, con Ian Gillan dándolo todo ante el micro y la banda al completo funcionando de forma impecable. Un disco recomendadísimo para todo aquel que disfrute con ese género tan cojonudo que es el rock. A disfrutarlo.

miércoles, 17 de junio de 2015

SNAPSHOT - THE STRYPES


Sin duda, se trata de uno de los grupos más atractivos del panorama actual. No solo ya por el hecho de que gente de la talla de Alex Turner, Paul Weller o incluso Jimmy Page los pongan por las nubes. No ofrecen nada nuevo, no inventan ningún género, pero lo que hacen lo hacen muy bien. Y son jóvenes, mucho. Ninguno de ellos llegaba a los veinte años cuando salió este disco, y nadie diría que suenen como un grupo de quinceañeros. Su estilo de rock sencillo con un acertado toque de blues suena muy logrado, y en directo suenan cada vez mejor. Probablemente haya ayudado el hecho de salir de gira con grupos como Arctic Monkeys. Pintan como uno de los grupos con más futuro (y presente) del rock, y bien merecido. Pero vamos a lo que realmente importa, el disco.
Los temas se suceden uno detrás de otro, con una fuerza envidiable que supone que la tarea de elegir un single de presentación fuese extremadamente complicada. Fue finalmente Blue Collar Jane, pero pudo haber sido perfectamente Hometown Girls o What The People Don't See. Desde luego, si el disco se caracteriza por algo, es por el buen rollo que transmite. Los trece cortes que lo forman no dejan ni un segundo para tomarse un respiro, y fluyen a un ritmo tremendo. La versión de You Can't Judge A Book By The Cover, inicialmente escrita por Willie Dixon para Bo Diddley, es uno de los aciertos más notables del disco, de la misma forma que concluirlo con la versión del Rollin' And Tumblin', interpretado también por artistas tan dispares como Cream y Bob Dylan.
Más allá de versiones, sobresalen temas propios como What A Shame, Hometown Girls o Perfect Storm. La fórmula suele ser común: coger ritmos rápidos y completarlos con estribillos pegadizos. La voz de Ross Farrelly se antoja ideal por la tenacidad que desprende al cantar cada canción, de una forma furiosa, prácticamente vomitando las letras. Y desempeña una importante labor a la armónica, que está presente a lo largo del disco, disco que en poco más de un mes tendrá sucesor. Será curioso ver qué evolución ofrecen estos irlandeses que con la mayoría de edad recién estrenada se lanzan a la conquista del mundo con el blues por bandera y el rock en el corazón. Por muchos discos como este.

AÑO 1968

La vida puede ser, en función de la hora a la que cada bicho humano se levante por la mañana, una verdadera tortura o un placer de los que m...